Robert Reich: Bye Bye American Pie: The Challenge of the Productivity Revolution

robertreich:

Here’s the good news. The economic pie is growing again. Growth in the 4th quarter last year hit 3 percent on an annualized rate. That’s respectable – although still way too slow to get us back on track given how far we plunged.

Here’s the bad news. The share of that growth going to American…

Todo se acaba, pensé.
Todo menos París, me digo ahora. Todo se acaba menos París, que no se acaba nunca, me acompaña siempre, me persigue, significa mi juventud. Vaya a donde vaya, viaja conmigo, es una fiesta que me sigue. Ya puede acabarse este verano, que se acabará. Ya puede hundirse el mundo, que se hundirá. Pero mi juventud, pero París no ha de acabarse nunca. Qué horror.
¡No! ¡La vida no me ha defraudado! Antes bien, de año en año la encuentro más verdadera, más deseable, más misteriosa —desde aquel día en que vino a mí le gran liberador, aquel pensamiento que la vida ha de ser un experimento de los que conocen—, ¡y no una obligación, no una fatalidad, no un engaño! —Y en cuanto al conocimiento mismo: para otros podrá ser algo diferente, por ejemplo, un lugar de reposo o el camino para un lugar de reposo o un entretenimiento o un ocio —para mí es un mundo de peligros y victorias, en el que los sentimientos heroicos tienen también su pista de baile y su palestra. *«La vida es un medio del conocimiento»* —¡con este principio en el corazón no sólo se puede ser valiente, sino incluso vivir jovialmente y reír jovialmente! ¿Y quién sabría, en general, reír y vivir bien, que previamente no supiese bien lo que es la guerra y la victoria?
Las líneas de fuga no consisten nunca en huir del mundo, sino más bien en hacer que ese mundo huya, como cuando se agujerea un tubo, y no hay sistema social que no huya de todas las metas, incluso si sus segmentos no cesan de endurecerse para obstaculizar las líneas de fuga. En una línea de fuga, no hay nada simbólico ni imaginario.

B. d. S. al muy docto y experto señor Johannes Bouwmeester

Muy docto señor y querido amigo:

No he podido contestar a su última carta, recibida hace tiempo, porque estaba tan ocupado por diversas tareas y cuidados, que a duras penas he logrado liberarme de ellos. Pero, tan pronto consigo un respiro, no quiero faltar a mi deber. Y, antes de nada, quiero darle las más sinceras gracias por su afecto y benevolencia hacia mí, manifestados muchas veces con hechos y ahora también con su expresiva carta.

Paso, sin mas, a su pregunta, formulada como sigue: [188] *¿existe o puede existir algún método que nos permita avanzar, con paso firme y sin molestias, en el conocimiento de las cosas más excelsas, o sucede más bien que nuestras almas, lo mismo que nuestros cuerpos, están sometidos al azar y que nuestros pensamientos están regidos por la fortuna más que por el arte?* Creo responder satisfactoriamente a su pregunta, si muestro que debe existir necesariamente un método con el que podamos dirigir y concatenar nuestras percepciones claras y distintas y que nuestro entendimiento no está, como el cuerpo, sujeto al azar. Y esto consta del simple hecho de que una percepción clara y distinta o varias juntas pueden, por sí solas, ser causa de otra percepción clara y distinta; aún más, todas las percepciones claras y distintas, por nosotros formadas, sólo pueden provenir de otras percepciones claras y distintas, que ya tenemos, y no admiten ninguna otra causa fuera de nosotros. De donde se sigue que las percepciones claras y distintas, que nosotros formamos, sólo dependen de nuestra naturaleza y de sus leyes determinadas y fijas; es decir, que sólo dependen de nuestro poder absoluto y no de la fortuna, a saber, de causas que, aunque actúan según leyes también determinadas y fijas, nos son desconocidas y ajenas a nuestro poder. Las demás percepciones confieso que dependen al máximo de la fortuna.

De todo lo anterior se desprende claramente cuál debe ser el vedadero método y en qué consiste primordialmente, a saber, sólo en el conocimiento del entendimiento [189] puro, de su naturaleza y sus leyes. Para conseguir este conocimiento es necesario, ante todo, distinguir entre el entendimiento y la imaginación, o sea, entre las ideas verdaderas y las demás, a saber, las ficticias, falsas, dudosas y, en general, todas las que sólo dependen de la memoria. Para entender estas cosas, al menos, en cuanto lo exige el método, no es necesario conocer la naturaleza de la mente por su primera causa, sino que basta con elaborar una breve descripción de la mente o de las percepciones, tal como enseña Verulamio.

Con estas pocas aclaraciones pienso haber explicado y demostrado el verdadero método y haber mostrado, al mismo tiempo, el camino para llegar a él. Sólo resta advertirle que, para todo esto, se requiere una meditación asidua y un ánimo y una decisión firme; y para conseguir éstos se exige, ante todo, establecer cierta forma y plan de vida y fijar un fin determinado. Pero, de momento, basta con esto, etc.

Que siga usted bien y que ame a quien de corazón le aprecia,

Bened. de Spinoza.
Voorburg, 10 de junio 1666.

Lo que acabamos de decir lo atestigua también diariamente la experiencia, con tantos y tan impresionantes testimonios que está prácticamente en boca de todos el dicho: «el hombre es un dios para el hombre». Sin embargo, sucede raramente que los hombres vivan según la guía de la razón, pues sus cosas discurren de manera que la mayoría son envidiosos y se ocasionan daño unos a otros. Y, con todo, difícilmente pueden soportar la vida en soledad, de suerte que la definición según la cual el hombre es un «animal social» suele complacer grandemente a la mayoría; y, en realidad, las cosas están hechas de manera que de la sociedad común de los hombres nacen muchos más beneficios que daños. Ríanse cuanto quieran los satíricos de las cosas humanas, detéstenlas los teólogos, y alaben los melancólicos cuanto puedan una vida inculta y agreste, despreciando a los hombres y admirando a las bestias: no por ello dejarán de experimentar que los hombres se procuran con mucha mayor facilidad lo que necesitan mediante la ayuda mutua, y que sólo uniendo sus fuerzas pueden evitar los peligros que los amenazan por todas partes; por no hablar ahora de que vale mucho más y es más digno de nuestro conocimiento considerar las acciones de los hombres que las de los animales. Pero de estas cuestiones trataremos con mayor prolijidad en otro lugar.
El tiempo se va espaciando constantemente, mientras la eternidad permanece fija en un mismo punto y, aspirando en virtud de una potencia eterna, domina y sobrepasa al tiempo, que da la impresión de irse multiplicando como una línea que, prendida de un punto y girando alrededor de él, da la impresión de prolongar indefinidamente. En cualquier punto que recorra la línea, el centro se refleja en ella; más el centro no se mueve; es la línea la que rueda alrededor de él.
Notas III

Recordando el argumento del TRE, cuando se dice «idea», se habla de la inteligibilidad propia de algo. Así, para lo que nos atañe aquí, podemos decir que con este análisis nos introducimos a la lógica del Pensamiento, esperamos ver cómo funciona el Pensamiento en el sistema spinozista, cómo hacerlo inteligible en tanto proceso. Abordamos, finalmente, una de las cuestiones más propias de la filosofía: ¿qué significa pensar?

El hombre y la bestia.
«Il est dangereux de trop faire voir à l’homme combien il est égal aux bêtes, sans lui montrer sa grandeur. Il est encore dangereux de lui trop faire voir sa grandeur sans sa bassesse. Il est plus dangereux de lui laisser ignorer l’un et l’autre. Mais il est très avantageux de lui représenter l’un et l’autre.»

«S’il se vante, je l’abaisse; s’il s’abaisse, je le vante; et le contredis toujours, jusqu’à se qu’il comprenne qu’il est un monstre incompréhensible.»

La nada, en virtud de
nuestros nombres
—ellos nos recogen—,
sella,

El final cree que somos
el principio,

ante los maestros
que guardan en torno
silencio,
en lo indiviso, da testimonio de sí
la encaramada
claridad.