Nuestra fuerza de resistencia y de invención exige que renunciemos a las delicias del margen, de la oblicuidad, de la deconstrucción infinita, del fragmento, de la temblorosa exposición a la mortalidad, de la finitud y del cuerpo. Debemos, y por lo tanto podemos, declarar en el arte la existencia de aquello que, para el pobre siglo que comienza, ya no existe: la construcción monumental, el proyecto, la fuerza creadora de los débiles, el derribamiento de los poderes establecidos.
Debemos oponernos a todos los que sólo quieren finalizar, a la cohorte de los últimos hombres, extenuados y parasitarios, a su infernal “modestia”. El fin del arte, de la metafísica, de la representación, de la imitación, de la trascendencia, de la obra, del espíritu. ¡Basta! Declaremos de una vez por todas el Fin de todos los fines, y el comienzo posible de todo lo que es y de todo lo que fue y será.
lo que usted dice
que ella es
es mucho más
es un conjunto
en el sentido más amplio
una silla
no es una silla
es una estructura
de una complejidad
inconcebible
atómicamente
electrónicamente
químicamente
luego
pensarla
como una simple silla
constituye lo que
Korzybski
llama una identificación
y es la totalidad de esas identificaciones
que produce
la sinrazón
y la tiranía
6
Cosas que pensé durante la cena y anoté:
a) En esta situación de espera de Lyon habla una voz que me dice que la espera no tiene sentido, pero en esa misma voz hay al menos un eco de ese sentido que se niega.
b) ¿Y si la espera fuera la espera de otra espera? ¿Y si hubiera otra muerte después de la muerte?
c) Recuerdo una frase de Julien Gracq donde aparece el verbo esperar: «El escritor no tiene nada que esperar de los demás. Créame, ¡sólo escribe para él!»
d) «¡Viajar! ¡Perder países!» (Fernando Pessoa).
e) ¡Escribir! ¡Perder libros, perderlos todos!
cuanto más lejanas y justas
sean las relaciones
de las dos realidades acercadas
más fuerte será la imagen
dos realidades que no tienen ninguna relación
no pueden acercarse
útilmente
no hay
creación
de imagen
y dos realidades
contrarias
no se acercan
se oponen
una imagen
no es fuerte
porque es brutal o fantástica
sino porque la asociación
de las ideas es lejana
lejana y justa
Todo menos París, me digo ahora. Todo se acaba menos París, que no se acaba nunca, me acompaña siempre, me persigue, significa mi juventud. Vaya a donde vaya, viaja conmigo, es una fiesta que me sigue. Ya puede acabarse este verano, que se acabará. Ya puede hundirse el mundo, que se hundirá. Pero mi juventud, pero París no ha de acabarse nunca. Qué horror.
Pero no hagamos ya más literatura
Pero no hagamos ya más literatura. Por este mismo correo (o mañana) te envío, certificado, mi cuaderno de versos, que guardarás, y del que podrás disponer para cualquier fin como si fueras yo mismo. (…) Adiós. Si mañana no consigo la estricnina en dosis suficientes, me arrojaré al metro… No te enfades conmigo.
Mario de Sà-Carneiro (en carta a Pessoa del 31-3-1916)